¿Qué quiero decir?, ¿qué tengo para decir?, ¿para qué lo quiero decir?, ¿cómo lo quiero decir?...
La página en blanco es un desafío, es un reto que eligimos tomar con el temor y la pasión que provoca pensar que nuestra marca, nuestro trazo, serán significado. Es un espacio abierto a la creación y con cada palabra construimos el sentido que nos contiene... pero que no nos limita.
Aceptemoslo, la página en blanco asusta un poco quizá porque nos muestra nuestro propio poder. El poder que las palabras si pueden cambiar el mundo... empezando por el nuestro propio.
Para inaugurar este espacio quiero compartir con Ustedes los versos de una poesía, cuyo autor no conozco, pero que me parecen un linda manera de usar una página en blanco.
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras
y las poesías sí pueden cambiar el mundo.Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.